Durante mucho tiempo hemos presenciado cómo nuestras madres, tías y abuelas utilizaban los que ellas llamaban remedios caseros, para aliviar las dolencias o calmar las irritaciones. Cuántos de nosotros hemos tenido que aspirar el vapor de coquitos de eucalipto cuando estábamos atacados de tos, sentir los famosos ungüentos sobre el pecho acompañado de paños calientes que tan bien no hacían pasar una noche en paz. Quién puede decir que no haya experimentado este tipo de curaciones hogareñas , que hoy día con el avance de la ciencia están vistas como curanderismo, no aconsejada por los profesionales que seguramente saben mucho y bien sobre la química y la bioquímica y citan logros y afirman ser el único camino para el encuentro con la salud. Pero, me pregunto, ¿la penicilina (proveniente de los cultivos de especies del hongo Penicillium, la rauwolfia (raíces secas de Rauwolfia Serpentina), las vitaminas y los minerales (sustancias provenientes de plantas), no son, acaso, los principales pilares de la medicina del siglo XXI?

Todos los medicamentos se preparan a base de productos de la naturaleza por lo que todos ellos, al fin y al cabo, parten del mismo punto. Por tal motivo cuanto mas natural sea el proceso de preparación y menor la técnica utilizada para este proceso, menos nocivo será para el organismo.

La palabra farmacia proviene del vocablo griego farmakon, que en su origen significa hierba de curar y hechizar.Para ver el programa de estudios hacer clic aqui

Aromaterapia

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